Introducción
En los últimos años, muchos deportistas han empezado a utilizar el jugo de pepinillos como un supuesto remedio rápido contra los calambres musculares. Su presencia en carreras y entrenamientos se ha vuelto habitual, y en internet abundan los vídeos que muestran cómo un simple trago parece “apagar” un calambre en segundos. Pero, ¿qué hay realmente detrás de esta práctica? Más allá de la anécdota, la ciencia ha empezado a investigar si este líquido salado y ácido puede tener un efecto real, y los resultados son más interesantes de lo que parece.
Del desequilibrio electrolítico al reflejo neuromuscular
Durante muchos años, los calambres se explicaban como una simple consecuencia de perder sodio y agua con el sudor. Si perdías sal, el músculo se “descontrolaba” y se contraía sin aviso. La teoría tenía sentido… hasta que la evidencia empezó a desmontarla. Hoy sabemos que, en la mayoría de los casos, el calambre tiene un origen neuromuscular. Cuando el músculo está fatigado, se altera el equilibrio entre las señales excitatorias (que estimulan la contracción) y las inhibitorias (que la frenan). El resultado: una motoneurona alfa sobreactivada que mantiene el músculo contraído.
Ya en una revisión previa de Miller (Miller et al. 2010) se planteó que los calambres asociados al ejercicio son multifactoriales, vinculados tanto a la fatiga neuromuscular como a desequilibrios hidroelectrolíticos. Es decir, no es solo “falta de sales”, sino una combinación de factores fisiológicos y neurológicos (1)
El estudio que cambió la historia
Ese mismo año, en el estudio de Miller (Miller et al. 2010) se puso a prueba la teoría del jugo de pepinillos. El experimento fue tan simple como brillante: provocaron calambres eléctricos en sujetos deshidratados y compararon tres situaciones —beber jugo de pepinillos, beber agua o no tomar nada—. El resultado sorprendió a todos: los calambres duraron un 45 % menos tras ingerir jugo de pepinillos, y el alivio llegó en menos de 90 segundos. Un efecto demasiado rápido para explicarse por una reposición de electrolitos o líquidos (2)
Miller y su equipo propusieron una nueva hipótesis: el ácido del vinagre y otros compuestos intensos activan los receptores TRP (Transient Receptor Potential) de la boca y la garganta. Esa activación desencadena una señal refleja hacia el sistema nervioso central que inhibe la motoneurona responsable del calambre. En otras palabras: el sabor potente del jugo de pepinillos “reinicia” momentáneamente la señal nerviosa que mantenía al músculo contraído.
Cuando la boca manda sobre el músculo
Este mecanismo —conocido como reflejo orofaríngeo inhibidor— abre una perspectiva fascinante: un estímulo sensorial (el sabor ácido o picante) puede modular una respuesta motora sin necesidad de cambiar la química del músculo. No es magia: es neurofisiología pura. Los receptores TRP son los mismos que reaccionan al picante de la capsaicina o al frescor del mentol. Su activación manda información al tronco del encéfalo, que a su vez puede reducir la excitabilidad muscular durante unos segundos. Por eso, el jugo de pepinillos no “cura” el calambre, sino que lo interrumpe temporalmente.
Pero no todo el mundo reacciona igual
Desde aquel estudio, se han publicado varios trabajos que intentan confirmar o matizar los resultados. En su revisión de 2022 de Miller (Miller et al. 2022) se concluyó que los agonistas TRP —como el jugo de pepinillos, el vinagre o la mostaza— tienen una base fisiológica sólida, pero los resultados son aún inconsistentes. Georgieva (Georgieva et al. 2021) no encontró diferencias al comparar beber o enjuagar jugo de pepinillos frente al agua, mientras que Behringer (Behringer et al. 2017) observó solo efectos leves y transitorios en el umbral de calambre, sin impacto relevante en el rendimiento (3–5)
En conjunto, la evidencia sugiere que el mecanismo tiene sentido fisiológico, pero el efecto varía mucho entre individuos y no siempre se reproduce en condiciones reales de ejercicio.
Entonces… ¿sirve o no sirve?
Depende de lo que esperes. Si lo que buscas es prevenir calambres, el jugo de pepinillos no es la solución: la evidencia es débil. Pero si lo usas cuando el calambre ya ha aparecido, puede ofrecer un alivio rápido y puntual en algunos deportistas. No sustituye una buena hidratación ni un entrenamiento bien planificado, pero tampoco es una locura probarlo: es seguro, económico y su mecanismo tiene respaldo fisiológico (3)
En resumen
La revisión de Miller (Miller et al., 2010) apunta a que los calambres tienen un origen multifactorial (1).
En un estudio experimental posterior, el mismo autor observó que tomar jugo de pepinillos puede reducir de forma aguda la duración del calambre (2).
Más recientemente, Miller y su equipo (Miller et al., 2022) propusieron la hipótesis de que los canales TRP podrían estar implicados en este mecanismo, aunque todavía no hay consenso al respecto (3).
Por otro lado, estudios de Georgieva (Georgieva et al., 2021) y Behringer (Behringer et al., 2017) encontraron efectos nulos o muy leves tras la ingesta aguda de jugo de pepinillos (4,5).
En conjunto, parece que el efecto se debe más a un reflejo neurosensorial que a la reposición de electrolitos.
En la práctica, podría servir para aliviar un calambre puntual, pero no como estrategia preventiva.
Conclusión
El jugo de pepinillos no es un remedio milagroso, pero sí un ejemplo brillante de cómo el cuerpo y el cerebro están más conectados de lo que pensamos. Un simple sabor puede modular una respuesta muscular. Si eres deportista y alguna vez un calambre te arruina una serie o una carrera, no pierdes nada por probarlo. Puede que no siempre funcione… pero si ese sorbo te da 90 segundos de alivio, habrá cumplido su función.
Referencias bibliográficas
1.Miller KC, Stone MS, Huxel KC, Edwards JE. Exercise-Associated Muscle Cramps: Causes, Treatment, and Prevention. Sports Health Multidiscip Approach. julio de 2010;2(4):279-83.
2.Miller KC, Mack GW, Knight KL, Hopkins JT, Draper DO, Fields PJ, et al. Reflex Inhibition of Electrically Induced Muscle Cramps in Hypohydrated Humans. Med Sci Sports Exerc. mayo de 2010;42(5):953-61.
3.Miller KC, McDermott BP, Yeargin SW, Fiol A, Schwellnus MP. An Evidence-Based Review of the Pathophysiology, Treatment, and Prevention of Exercise-Associated Muscle Cramps. J Athl Train. 1 de enero de 2022;57(1):5-15.
4.Georgieva J, Brade CJ, Ducker KJ, Davey P, Jacques A, Ohno M, et al. Mouth Rinsing and Ingesting Pickle Juice Are No More Effective Than Water for Inhibiting Electrically Induced Muscle Cramps [Internet]. MEDICINE & PHARMACOLOGY; 2021 [citado 22 de octubre de 2025]. Disponible en: https://www.preprints.org/manuscript/202105.0045/v1
5.Behringer M, Nowak S, Leyendecker J, Mester J. Effects of TRPV1 and TRPA1 activators on the cramp threshold frequency: a randomized, double-blind placebo-controlled trial. Eur J Appl Physiol. agosto de 2017;117(8):1641-7.
